miércoles, 29 de octubre de 2008

Los pueblos bárbaros

La presencia de los bárbaros (extranjeros) en el imperio romano no fue intempestiva sino gradual. Comenzaron a infiltrarse a partir del siglo III, dedicándose a tareas agrícolas o participando del ejército. Ya en el siglo V, se produjo su ingreso masivo.
Los germanos provenían del norte y del este de Europa, de zonas no aptas para el cultivo, y fueron denominados bárbaros por los romanos por sus costumbres rústicas y primitivas.

Estos pueblos germanos, se regían por sus propias leyes, de acuerdo al derecho de gentes (Los romanos poseían un derecho civil para sus ciudadanos y uno de gentes, para los extranjeros). Tenían sus propios jefes y conservaban sus costumbres, no hablaban latín y eran paganos.
En el siglo V, los hunos, pueblo asiático de origen mongol, caracterizados por su espíritu violento, liderados por Atila, irrumpieron en el imperio romano y junto a ellos se incorporaron los germanos, que escapando de los hunos, aprovecharon la debilidad del Imperio Romano de Occidente para desplazar a sus autoridades y asumir el poder.
Los germanos, sobre todo los godos, obtuvieron permiso para ingresar al imperio, con el fin de actuar como barrera contra la invasión de los hunos. Así probaron la superioridad de sus fuerzas por sobre las romanas, lo que alentó la toma del mando.
En el año 476, Odoacro, rey visigodo, fue proclamado rey de Roma, lo que significó la disolución definitiva del imperio romano de occidente.

Cada uno de estos pueblos se estableció en sectores diferentes del imperio romano de occidente, formando pequeños reinos, llamados Reinos Romano Germánicos.
Entre los pueblos germanos invasores encontramos a los godos, divididos en visigodos, en occidente y los ostrogodos, en oriente. Los francos, los suevos, los burgundios, los anglos, los sajones y los jutos, los vándalos, los alanos y los alamanes, constituían el resto de los pueblos.
Los vándalos arrasaron las Galias, pasaron por Hispania, se dirigieron al norte de África, conquistaron Cartago, y desde su puerto se dedicaron a la piratería, asolando el Mediterráneo.
Los ostrogodos detentaron el poder, con la asunción de Teodorico, que mató a Odoacro.
Los visigodos debieron retirarse de Italia, dirigiéndose al oeste, estableciendo su gobierno en el sur de la región y en casi toda Hispania.
Los francos su ubicaron en el norte de las Galias, adoptando la fe católica tradicional, convirtiéndose en los defensores radicales de la cristiandad.
Los sajones, aliados con los anglos y los jutos se instalaron en Britania, con costumbres muy diferentes a las romanas.
Salvo estos casos aislados, la mayoría eran respetuosos de la cultura romana, y produjeron la fusión de las costumbres romanas con las propias. La aristocracia germana comenzó a utilizar como su idioma el latín, que luego modificado, dio lugar a las lenguas romances.
La religión que hubiera podido ser un elemento conflictivo en la relación de los invasores con los pueblos autóctonos, se transformó en un factor de unidad al aceptar la mayoría de los reinos la religión católica.
Los visigodos abandonaron el arrianismo, religión cristiana no reconocida por la iglesia católica, para aceptar esta última en el siglo VI, bajo el reinado de Recaredo y los francos rechazaron el paganismo a fines del siglo V, durante el reinado Clodoveo. Así la iglesia católica, lejos de debilitarse cobró un inmenso poder.
Se produjo la ruralización de la economía, la monarquía se transformó en hereditaria y se cambió el concepto de ciudadano por el de fidelidad personal, que significaba, un acuerdo personal de ayuda mutua y una relación de mando y obediencia entre quienes la establecían, por ejemplo: entre el jefe y sus guerreros o entre propietarios y campesinos. Esto originó el sistema feudal.
Adoptaron la ley escrita, según la modalidad romana, ya que ellos se regían por el derecho consuetudinario (costumbres).

Los germanos aceptaron el sistema de la personalidad de la ley, por la cual cada uno debía ser juzgado por sus propias leyes. Los romanos, carecían de normas, ya que Roma ya no existía y por eso, tuvieron que redactarse las que los regirían en lo sucesivo.
Teodorico, rey de los ostrogodos, redactó la primera colección de leyes, en el año 500, conocida como el Edicto de Teodorico, para godos y romanos, siendo una excepción al referido principio de personalidad de las leyes. Estaba compuesta de ciento cincuenta y cuatro artículos basados en resúmenes de fuentes romanas.
Los burgundios, establecidos en la Francia oriental, promulgaron a principios del siglo VI, bajo el reinado de Gundebardo, la Ley Romana de los Burgundios, destinadas sólo a los romanos, basándose también en las normas romanas. Fue reemplazada en el año 534 por el Breviario de Alarico.
El Breviario de Alarico o Lex Romana Visigothorum, fue obra del rey visigodo Alarico II, es la más perfecta de las leyes romano-bárbaras, y data del año 506, redactada directamente por juristas romanos.

Los Hunos
Este pueblo de pastores mongoles, de pequeña talla, pero robustos, de costumbres nómades, y muy rudimentarias, organizados en tribus, provenían de las estepas del continente asiático, al norte del mar Negro (región del macizo de Altai) de donde habían tenido que emigrar por la expansión china.

De entre los pueblos que los romanos llamaron bárbaros, fueron los de más primitivas costumbres, tapándose el cuerpo con pieles, alimentándose de raíces, de la caza de animales y frutos silvestres, usando caballos para su traslado, a los que dotaron de estribos, aprendido su uso de los chinos. A su paso arrasaban las poblaciones con espadas rectas, lanzas, lazos, con los que ahorcaban a los enemigos cuando lograban enlazarlos, lanzas y flechas, que partían de arcos compuestos, que les permitían atacar desde varias direcciones.
Atravesaron el río Tanais (actual Don) que los separaba del continente europeo, y en su huida, arremetieron hacia el oeste contra los alanos. En el año 370, vencieron a los ostrogodos, cuyo rey anciano, Hermanerico, se suicidó, y su pueblo quedó sometido a los hunos, aunque con cierta autonomía, mediante pago de tributo. Seis años más tarde, los visigodos, fueron presa de los hunos, cuyo monarca Atanarico, debió retirarse al sur.

Los visigodos, en el año 376, ante el avance de los hunos solicitaron la protección al emperador romano de oriente, Valente, quien los admitió en el imperio con el fin de engrosar su ejército. Se rebelaron contra él en el año 378, lo que originó mucha confusión en el imperio. Esto fue aprovechado por los hunos, cuyo rey Rua, los atacó logrando firmar la paz con el emperador Teodosio II, a cambio del pago de tributo.
Se establecieron en las llanuras de Hungría al norte del río Danubio, aproximadamente en el año 420.

Su líder Rua o Rugila, falleció en el año 434, siendo sucedido por sus dos sobrinos, Atila y Bleda, quienes durante cinco años lograron dominar a los persas, hasta ser vencidos cuando intentaron apoderarse de Armenia. Asolaron a otros pueblos bárbaros entre los cuales se hallaban los burgundios, sajones, francos, jutos y anglos, que debieron buscar otro sitio de residencia, dirigiéndose hacia el Imperio Romano de Occidente.
Realizaron un pacto con los romanos de occidente, para oponerse a los pueblos germanos que residían en el centro de Europa. Apoyaron al emperador Honorio, a mantener el imperio que sufría una aguda crisis, y también al usurpador Juan y combatieron juntos, hunos y romanos, contra los visigodos alrededor del año 439.
En el año 445, Atila, fue el único rey de los hunos cuando su hermano murió, tal vez asesinado por el propio Atila.

Durante el gobierno de Teodosio II, el Imperio romano de Oriente tuvo que afrontar la toma por los hunos, de Margus, Sirmium, Naissus y Filipópolis. En el año 447, los embates recrudecieron, hasta que los romanos pactaron mayores tributos, y se retiraron de la zona del Danubio.
Pretendió nuevamente apoderase de Bizancio, ahora bajo el dominio de Marciano, desde el 450, luego de la muerte de Teodosio II, pues el nuevo mandatario suspendió la entrega de tributos a los hunos, acordada por su antecesor. En el 451, se llegó a un acuerdo con la Corte de Constantinopla.

Cuando promediaba el siglo V, el avance de este pueblo belicoso, de aproximadamente 500.000 personas, liderado por Atila, cruzó el río Rin con rumbo hacia el oeste, luego de su acuerdo con la Corte de Constantinopla, en el año 451, sembrando pánico en los poblados por donde transitaban, hasta que llegaron a Orleans, donde los esperaba un ejército de galos y romanos, al mando de Aecio. En la batalla que se libró entre ambos contendientes, teniendo como escenario los Campos Cataláunicos, los hunos sufrieron una gran derrota, frente a los romanos que luchaban apoyados por visigodos y burgundios, perdiendo cerca de 200.000 guerreros.

Los hunos se dirigieron a la Galia, saqueando Aquileya, Milán y Ticinum, para luego invadir Italia. Es un enigma el por qué no ingresaron a Roma. Algunos autores se inclinan a defender la tesis de que fue el Papa León I, como miembro de la embajada, en el año 452, el que les peticionó que se retiraran, y otra, es que se alejaron por una plaga que se había hecho muy mortífera en ese lugar.

Atila falleció en el año 453 y su legado fue un poderoso imperio, que en un principio, situado en el este de Europa, en la llanura de Hungría, cuya capital era la lujosa ciudad de Panonia, que Teodosio II les había cedido, sobre el río Tisza, llegó a extenderse desde los Montes Urales rusos hasta el río Rin, francés. Su deceso puso fin a la expansión de los hititas, que sin su jefe carismático, que dejó descendientes que solo supieron pelear entre ellos por el poder, quedaron a merced de otros pueblos bárbaros.

5 comentarios:

hugo Zurita dijo...

JOSE, HE ENTRADO EN LA PÁGINA Y ME ENCANTA. SEGUIRÉ LO QUE VAYAS PUBLICANDO. SALUDOS.

María Gallego dijo...

Hola, soy María Gallego, voy a leerme este.

Lucía dijo...

Hola,Jose,soy Lucía,y me he decidido por Boabdil y Morayma,lo que pasa que en ese artículo no puedo firmarte.

Anónimo dijo...

soy belen y he entrado adios

NAOMI dijo...

Hola Jose, soy yo(Naomi) y me he leido este.